Una faena de pavimentación sobre la Avenida San Francisco, en un tramo donde las napas suben en invierno, mostró que el material de subrasante no era una arena limpia como suponían. La fracción fina superaba el 30 % y el comportamiento plástico era evidente al tacto. Ahí fue necesario un análisis granulométrico completo, con tamices hasta la malla N°200 y la prolongación por hidrómetro, para clasificar el suelo según el Sistema Unificado (USCS) y ajustar la dosificación de cemento en la base estabilizada. En La Pintana, donde los suelos varían entre limos arenosos y arcillas de baja plasticidad en distancias cortas, prescindir del hidrómetro es un riesgo: la curva queda truncada y el diseño asume un material que no existe. Nuestro laboratorio ejecuta el ensayo bajo NCh 165 y D6913, con tamices calibrados y dispersante químico controlado para evitar floculación en arcillas. Complementamos la interpretación con límites de Atterberg cuando la fracción fina supera el 12 %, entregando un perfil completo para ingenieros de pavimentos y fundaciones en la comuna.
El hidrómetro revela lo que los tamices no ven: la fracción arcillosa que define el comportamiento plástico y la permeabilidad del suelo fino en La Pintana.
