En La Pintana, donde más de 180.000 habitantes transitan a diario sobre suelos finos de la cuenca de Santiago, un pavimento rígido mal calculado se agrieta antes de lo previsto. El diseño de pavimento rígido no consiste solo en elegir un espesor de hormigón. Implica interpretar la capacidad de soporte del terreno natural y anticipar cómo responderá ante las cargas del tránsito pesado. La combinación de arcillas expansivas y limos presentes en la comuna exige un análisis riguroso. Cuando las condiciones del subsuelo son heterogéneas, complementamos la evaluación con un ensayo de penetración estándar para verificar la compacidad de los estratos de apoyo. Un proyecto de pavimento rígido bien concebido en La Pintana se traduce en menores costos de mantención y una vida útil que supera los 20 años sin deformaciones significativas.
Un módulo de reacción de subrasante mal estimado en La Pintana puede reducir la vida útil del pavimento rígido a la mitad de lo proyectado.
